Prólogo

Melecio Tineo Morón

7-9

Resumen:

Con gozo me dirijo a todos los lectores de la aparición de la presente “Región e Historia”. Gracias al entusiasmo y esfuerzo desplegado por el Grupo de Estudio e Investigación “Regionalicemos la Historia”, dio su resultado, gracias a la colaboración oportuna de reconocidos investigadores que hicieron llegar a tiempo sus artículos en el que exponen con entera libertad y legítima pluralidad de criterios; de modo que el trabajo sea más rico y sirva de un derrotero para investigaciones futuras de mayor envergadura. Resulta fundamental este logro que merece todo nuestro apoyo a estos jóvenes investigadores que desarrollan las disciplinas de las Ciencias Sociales y Humanidades. Aplaudo vivamente el interés de fomentar y promover las investigaciones regionales, felicito a su director Erik Gabriel Bustamante Tupayachi y a sus integrantes Yessyca Tania Guarda Cacha, Jimmy Martínez Céspedes, Carlos Ernesto Ráez Suárez, Kelber Jonatan Ortiz Sánchez, Karina Paola Rojas Salvador, Rosmery Alvarado y a los otros miembros que no tengo el agrado de conocerlos, y al Comité Asesor conformado por los distinguidos investigadores académicos, entre ellos: Miguel León Gómez, Luis Miguel Glave, Fernando Armas Asín, Susana Aldana Rivera, Dino León Fernández y Raúl Adanaqué Velásquez.

El ser testigo del trabajo y la dedicación de este grupo de jóvenes investigadores que en varias ocasiones visitaron el Archivo del Obispado de Huacho (AOH), en especial los días sábados, me genera una gran admiración a su vocación y al mensaje que ellos van difundiendo, el cual es promover las investigaciones de carácter regional. Pues, estos tipos de trabajo son, hasta nuestra actualidad, todavía escasos para distintas regiones de nuestro Perú. Al ver trabajar las fuentes documentales conservados en el AOH por estos jóvenes, y presenciar sus alegrías al encontrar mucha información que detallan la historia de nuestros pueblos, es sin lugar a dudas, un proyecto que debemos apoyar.

Entre los proyectos que están trabajando este grupo, está la publicación de su primera revista académica, pero también sé que vienen con muchos más, que en esta ocasión no es pertinente mencionar, aunque sí puedo asegurar que será de vital importancia para la historia de nuestro país, como ellos dicen: hacer la historia del país vista desde nuestras regiones.

En este primer número de “Historia y Región” hay una gran variabilidad de temas que, organizados en cuatro apartados (artículos, ensayos y reseñas), nos remiten a una multiplicidad de opciones para conocer varios casos sobre la historia del Perú. Me remitiré a mencionar los nueve artículos y los tres ensayos. Empezaré con el ensayo de la historiadora Susana Aldana que nos hace pensar sobre la conceptualización de la región y la conformación de las regiones del Perú. A mi parecer, me parece muy atinado este ensayo para el primer número de esta revista porque abrirá la discusión sobre lo que se tiene pensado acerca de nuestra historial nacional. Por su parte, los ensayos de Carlos H. Hurtado Ames y K. Jonatan Sánchez Ortiz, quienes nos invitan a reflexionar sobre las regiones de Jauja y Cajatambo, respectivamente.

En cambio, los nueve artículos, que están organizados cronológicamente, abarcan casos regionales del Perú que permiten complementar la necesidad de este tipo de estudios. Tenemos, a continuación, los trabajos de historia colonial del Dr. Miguel León Gómez, que nos habla sobre una peculiaridad en el tema de encomiendas, es decir, la historia del primer y único encomendero de Allaucahuari, don Juan Esteban Silvestre, que luego que éste salga del mencionado corregimiento, Allaucahuari pasará a ser encomienda del Rey. Acto seguido, tenemos una rica información sobre dos visitadores de idolatrías muy importantes para el siglo XVII, Francisco de Ávila y Bernardo de Noboa. Sobre el primero, Jimmy Martínez Céspedes nos aclara los antecedentes del juicio tan conocido con el cura Ávila, que luego desembocaría en su venganza contra ellos mediante la primera campaña de extirpación de idolatrías. Mientras tanto, Erik Gabriel Bustamante Tupayachi nos proporciona el interés de Bernardo de Noboa, que era cura de Ticllos, por fundar una cofradía para obtener una buena recomendación del visitador general Pablo de Paredes, un dato curioso que nos dice nuestro amigo es la coincidencia en la fecha de la petición de los indios para fundar su cofradía y la visita de Paredes. Luego tenemos un último trabajo enmarcado en la sociedad colonial y el proceso de independencia, nos referimos al aporte del Dr. Luis Miguel Glave sobre la participación de la mujer en la revolución de 1814 en dos casos, uno en Huamanga y otro en Cuzco. Un ejemplo claro de la mujer como un actor importante en la sociedad colonial.

Seguimos con otros trabajos que están desarrollados en la etapa republicana del Perú. Donde el historiador Emilio Rosario nos presenta un estudio sobre la prensa regional del diario “El Peruano” en un contexto álgido, el de la Guerra del Pacífico. Y desde la Universidad Nacional de Trujillo encontramos dos estudios sobre su tierra a cargo de, primero, Tania Silva, quien estudia la producción del calzado en el Porvenir en los años de 1930 y 1980, Enma Vásquez sobre la revolución aprista y su situación legal luego de 1932. Ahora nos vamos hasta Ayacucho, en donde Michael Chuchón nos despliega y explica el movimiento campesino en Pomacocha durante los años de 1945-1978 por sus tierras, nos da un panorama del antes, durante y después del movimiento. Por último, tenemos una investigación más actual, a cargo de Carlos Ráez sobre el papel de los Grupos de trabajo y sus proyectos de desarrollo en San Marcos (Ancash), quien, a parte de describirnos estos procesos y su importancia en la región, también nos explica la falta de preparación de los gobiernos locales para aprovechar la inversión minera en vías de su desarrollo.

En total tenemos muchos trabajos que, desde su variabilidad de temas y enfoques, nos manifiestan, directa o indirectamente, la necesidad de promover las investigaciones regionales. Además, encontramos en esta revista la interacción de ideas entre especialistas y estudiantes de las Ciencias Sociales. Eso hace de la revista un buen ejemplo para imitar, no sólo por su contenido académico, sino, por el esfuerzo y dedicación de jóvenes investigadores que nos muestran su convicción bien definida, todo ello se logra gracias al apoyo de docentes que, desde sus posibilidades, apoyan y creen en estos proyectos. Y nuevamente, felicito a todos los integrantes del Grupo de Estudio e Investigación “Regionalicemos la Historia”, y dejo la responsabilidad de seguir con más números y proyectos, en vías de su aporte a nuestra sociedad, a la historia de nuestro Perú.

Para finalizar esta presentación del primer número de «Región e Historia”, expreso mi agradecimiento a su director y al comité editorial por confiar en nuestra institución (AOH). Deseo que la revista tenga larga vida y permanezca en los medios académicos dando cabida a la historiografía regional.

Revista Historia y Región
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Octubre 2013

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