Jhonny Briceño Mejía
97-106
Palabras claves:
Resumen:
El objeto de una visita es el conocimiento personal de la conducta de los párrocos y de los demás sacerdotes residentes en la doctrina parroquial o curato. Era deber del prelado tener noticia individual del manejo de cada uno; por ese motivo, visitaba el templo parroquial con todas sus dependencias; este recorrido minucioso les servía para describir al detalle la iglesia y verificar su estado de conservación; asimismo, como resultado de la visita, realizaba un inventario de los libros sacramentales (bautismos, matrimonios y defunciones), de
ornamentos, alhajas, vasos sagrados y padrón general de los feligreses (Morón 2009:13).
Queda claro que la visita pastoral servía para saber el statu quo de la iglesia, de sus líderes, pertenencias así como de los fieles que los habitaban (en el concilio de Trento, se dispuso que todas las parroquias tenían que poseer los libros sacramentales o parroquiales, esto a modo de registro civil de aquella época). Este acto era obligatorio, necesario y a decir de José Jesús García y Antonio Irigoyen
López; la documentación emanada de una visita pastoral ofrece muchos ángulos de estudio: institucional, jurídico, económico, artístico, sociabilidad religiosas, mentalidades. El objeto de la visita era doble; una real, en cuanto revisa el conjunto de bienes y su administración; y la otra personal, puesto que el obispo es pastor de
personas, tanto eclesiásticas como laicas y procura identificar cualquier
comportamiento irregular para buscar su enmienda o corrección (Zubieta 2005:312)
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